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Soberanía Personal
por Jani King

Hoy os vamos a hablar sobre la soberanía personal. Te hemos escuchado decir, que eres una víctima, así que también hablaremos de ello. Pero muchísimo más importante que el victimismo es tu soberanía. Cuando verdaderamente entiendas que eres tú el que crea tu realidad, entonces comprenderás quién eres y que no tiene sentido esa idea de ser una víctima.

Te decimos que cuando consideras la vida desde esta dimensión de la realidad, es muy fácil involucrarte en el drama y las historias de tu vida. Te involucras tanto en estas historias, que te olvidas de la verdad que eres.

La verdad sobre ti, es que en todo momento, en todo momento, eres una expresión perfecta y eterna de la creación. No hay excepciones a esto. Eres un gran ser espiritual multidimensional, jugando este maravilloso juego que se llama: “la vida humana, ahora”.

La verdad es, que tú creas cada parte de tu vida completamente. La creas a través de tus pensamientos y tus creencias, es decir; tu estructuras de ideas, muchas de ellas son sostenidas universalmente y reafirman tu realidad. La creas a través de tus deseos y de tus miedos también.

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EL TELEFONO DE LAS PISTAS ESTA SONANDO

El Teléfono de las Pistas está Sonando.
¿Vas a Contestar?
por Jennifer Hoffman

Traducción: Margarita López

Edición: El Manantial del Caduceo.

Hola a todos,

Recuerdo las muchas veces que el Universo ha tratado de impedirme hacer algo que yo quería hacer de todos modos. No importa cuántos obstáculos pusieran en mi camino, yo seguía adelante, decidida a triunfar a toda costa. Y pagaba el precio en tiempo, energía y dolor. ¿Por qué no veía las pistas por lo que eran, advertencias de que el camino en el que estaba no era el mejor para mí? ¿Qué me hacía seguir adelante con mis planes, decidida a atravesar cualquier cosa que estuviera delante de mí, sin importar lo que costara (y a veces costaba mucho)? El teléfono de las pistas suena a menudo en mi vida y yo no contesto porque no quiero oír los mensajes, pero he aprendido a escuchar y luego esperar más información, ya que el teléfono de las pistas siempre me dice exactamente lo que necesito escuchar.

Creo que ser Aries tiene algo que ver con eso – yo puedo ser muy terca, pero también había un elemento de temor. ¿Qué tal si no hubiera nada más allá de lo que yo veía como mi única opción? Si esto no funcionara, tendría que empezar de nuevo. Así que cuando el teléfono de las pistas empezaba a sonar, en forma de eventos, situaciones, señales e indicios de todas partes, yo sólo fingía ser sorda y ciega y los ignoraba.

Una situación se destaca en mi mente como un gran ejemplo de esto. Yo quería trabajar para una empresa y había conseguido contactar al director general y conseguir una entrevista. Ésta era una empresa con tecnología de punta que yo admiraba y respetaba y realmente quería este trabajo. Así que tuve la entrevista con el director y el jefe del departamento en el que estaría trabajando. El director quedó impresionado, pero el otro hombre estaba un poco nervioso porque yo tenía más experiencia y estaba más capacitada que él. Me di cuenta de que él me miraba y pude notar que se sentía muy incómodo. (Pista número 1)

Pero dado que había impresionado al director general, yo estaba segura de que tenía el trabajo. Así que seguí en contacto y esperé a que llegara la carta con la oferta. Mientras tanto, tuve varias otras ofertas de entrevistas, pero las rechacé porque sabía que iba a conseguir este trabajo. Cuando llamaba a la oficina del jefe de departamento nunca estaba y nunca me devolvía las llamadas (Pista número 2). Entonces llamé al director y él me dijo que estaba fuera de sus manos, dependía del jefe de departamento (así que no me iba a apoyar, Pista número 3).

Yo tenía un software que era producido por esta compañía y un día, un mes después de mi entrevista y después de hacer otra llamada a la compañía, abrí el cajón de mi escritorio para sacar el CD del producto y estaba partido por la mitad. Cómo pasó eso es un misterio porque siempre mantuve el CD en el cajón, junto con los demás y era el único que se había roto. (Pista número 4). Así que llamé a la compañía, que quedaba en mi ciudad, para pedir un reemplazo y me dijeron que podía pasar recogiendo uno.

Conduje hasta la oficina y caminé hacia la puerta y no se abría. La recepcionista trató de dejarme entrar apretando el botón varias veces pero la puerta estaba atascada. Finalmente se levantó para abrirme la puerta y tampoco pudo abrirla (Pista número 5). Yo estaba tratando de jalarla desde afuera, ella estaba empujándola desde adentro y simplemente no se abría. Después de varios intentos (ella dijo que eso nunca había sucedido antes) la puerta.

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